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Vélez Benaudalla
 
Datos de interés
Superficie: 34,33 km2
Población: 577 Habitantes
Altitud:

760,00 m sobre nivel del mar

Ubicación: 36º 47’40” Norte - 3º 16’03” Oeste
Teléfono: 958 658 011
Gentilicio: Veleño/a
E-Mail: velezbenaudalla@dipgra.es
Web: www.velezbenaudalla.org
Patrón:

San Antonio de Padua

Fiestas:

Del 11 al 15 de Junio

Situado en la margen izquierda del río Guadalfeo, frente a los Guájares y al pie de la Sierra de Lújar, Vélez de Benaudalla ofrece un entorno natural muy atractivo. Son recomendables las excursiones por el valle del río de la Toba, accidente natural que separa las sierras del Chaparral y los Guájares, y es aconsejable visitar la Garganta de los Vados, en el desfiladero del río Guadalfeo. De escarpadas paredes, es un lugar apto para las escaladas en roca. Los fines de semana se reúnen en sus inmediaciones jóvenes experimentados que, colgados de estas murallas de piedra ascienden lentamente hacia la cima.

Vélez de Benaudalla cuenta asimismo con un rico patrimonio histórico y monumental. Destacan los restos de una mezquita, dentro del casco urbano, y además se conserva perfectamente una fortaleza que fue mandada construir por los Reyes Católicos tras su entrada en el pueblo. Además destaca un frondoso Jardín Nazarí, perteneciente a una almunia de hace más de quinientos años, y la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Las fiestas de moros y cristianos que celebran sus vecinos son unas de las de mayor tradición de la provincia.


Historia
La verdad es que hasta el momento solamente se han podido reunir algunos datos parciales sobre lo que ha sido la evolución histórica de esta población, que si bien tiene una antigüedad considerable, se han encontrado con un doble inconveniente cuya gravedad es notable y supone un grave obstáculo para el desarrollo del estudio su historia.
- La dependencia de este municipio del Cabildo de Motril. Desde comienzos del siglo XVII se tiene conocimiento de esta situación de Vélez de Benaudalla con respecto de Motril, lo que da lugar a una dependencia a efectos administrativos de este último, con la consiguiente desaparición de la documentación correspondiente.

- La destrucción del Archivo Municipal de Vélez Benaudalla durante el período de nuestra Guerra Civil a causa de un incendio, hizo desaparecer la casi totalidad de la documentación almacenada en sus dependencias, al igual que sucedió en los de Salobreña y Almuñécar.

Al adentrarnos en la evolución que ha tenido el término de VÉLEZ DE BENAUDALLA, nos encontramos con una denominación que con el nombre de BALIS definía a esta pequeña alquería que encontraban los habitantes del Reino de Granada cuando descendían desde las Alpujarras hasta la rica franja costera. A pesar de ello, distintos estudiosos y entendidos en la materia consideran que, de forma general se considera su procedencia filológica como desarrollo y adaptación de la expresión Guadi Beni Abdallah (que vendría a significar valle del hijo del siervo de Dios), tomada por el autor del siglo XIX, Francisco Javier Simonet.

No se tiene constancia de que haya habido algún tipo de asentamiento prehistórico que pudiese dejar referencias para su estudio, aunque también es cierto que la ausencia de los mismos en esta zona puede deberse, en un principio, a la falta de estudios desarrollados por los especialistas. Sí se sabe, no obstante, que en los municipios cercanos se han encontrado diversos asentamientos que dejan una puerta abierta a la investigación en estas tierras. Hay que tener en cuenta que no existen diferencias notables en el paisaje y configuración del terreno, así como en especies vegetales y animales, por lo que entra dentro de lo posible la localización futura de poblamientos de características similares a los hallados en pueblos vecinos.

Prioritariamente hay que destacar que el conjunto de la Costa Granadina se encuentra integrado dentro de un hábitat disperso, propio de los períodos prehistóricos, donde los desplazamientos de población y su estabilidad van acordes con las disponibilidades que deparaba el clima, en primer lugar, y la riqueza de la tierra, tanto en frutos como en animales, que asegure la alimentación del grupo.

Hay que destacar la existencia de la conocida como "Cultura de las cuevas" que dentro del período histórico denominado Neolítico Medio, tuvo especial auge en estos contornos. No debemos olvidar que a nuestro alrededor se han encontrado tres destacadas representantes de la misma: Cueva del Capitán, en Lobres; La Cueva de las Campanas, en Gualchos; y, por último, Cueva de los Intentos, también en el término de Gualchos.

Es más que probable que estas tierras se viesen explotadas por los distintos pueblos que ha ido pasando por nuestras costas mediterráneas. De hecho si observamos los tiempos más florecientes del comercio fenicio, entre el 750 y el 650 a. C., del cual quedan muestras palpables en la próxima Almuñécar, se constata in importante centro comercial con los habitantes locales y comarcales. De hecho, parecen existir indicios de que pueblos anteriores a los árabes habitaron estos contornos, sobre todo por el interés que tuvo para ellos la existencia de yacimientos ricos en plomo, de fácil extracción por su localización superficial en algunas zonas.

Posteriormente el interés cartaginés por las producciones de diversa minas de esta zona nos hace pensar en la posibilidad de que se dedicasen al comercio con los habitantes de estas tierras, aunque sin ser ellos directamente quienes las explotasen, ya que simplemente se dedicaban en nuestras costas al intercambio de los productos interesantes para su beneficio comercial.

Es de suponer que la vida que desarrollaban las distintas tribus existentes no pasase más allá de la producción agraria, por lo que se ha reconocido siempre a la Costa Granadina; y el posterior comercio con los diversos pueblos que han ido pasando por estas tierras. De hecho el agreste paisaje y las dificultades que presentaban unas tierras de un paisaje muy agreste y las dificultades que presentaban unas tierras muy pobladas de bosques acompañadas de la orografía que aún podemos observar, nos lleva a penar en las dificultades añadidas para controlar a una población bastante dispersa y escasa.
Con el desmembramiento del Imperio Romano, estas tierras pasan a pertenecer al Imperio Bizantino, dentro de la llamada Provincia Spaniae, que no se prolongará más allá del siglo VI, ya que a comienzos del siglo VII caerán casi todas las tierras de la costa mediterránea en manos de los visigodos, a través de las campañas que los sucesores de Leovigildo desarrollaron para completar la unidad de su reino hasta las mencionadas riberas marítimas.

Sin embargo, esta hegemonía y dominio visigodo se verá interrumpido bruscamente por la llegada de los pueblos islámicos en el siglo siguiente, dando lugar a partir del año 711 a la conquista y posesionamiento por parte de diversos pueblos árabes que se perpetuarán a lo largo de casi ocho siglos, hasta 1.489, y que determinarán de manera trascendental buena parte de nuestras costumbres y hábitos de vida, mantenidos hasta casi el siglo XVII.
A partir de este momento se integra dentro de la vida social y administrativa como una pequeña alquería asentada con su dedicación a la agricultura de los principales productos de la época, almendros, olivos y morales/moreras necesarios para la sedicultura, bajo el dominio lógico de algún representante del poder instaurado o de alguna noble familia, ya que el modelo de estructura civil que se seguía era a partir de clanes o familias.

Por otra parte, sí existen huellas más significativas de su época musulmana; y ya hay autores que la sitúan en el siglo IX, con el nombre de Bâllis, como una alquería más dentro de los asentamientos existentes entra la Costa y las Alpujarras, con una población estable con sus propios conflictos. Ya se ofrece una situación que será moneda corriente en esta localidad: los enfrentamientos que se suceden por el exceso y/o abuso de los gobernantes al establecer unos impuestos excesivos.

A pesar de esta situación no debemos olvidar que toda esta zona había quedado muy fragmentada en las posibles relaciones y flujos de movimiento comercial que habían generado en otras épocas los puntos estratégicos de Almuñécar y Salobreña, con lo que esta sociedad, eminentemente rural y bastante aislada, no pasa de ser un pequeño núcleo habitado que se autoabastece y, a lo sumo, intercambia algunos artículos con otros pequeños poblados que le rodean, siempre dentro de las estructuras propias de esta economía doméstica donde el trueque es la moneda de cambio más corriente.
Por otra parte, lo que se ha podido constatar es que no se observaron cambios importantes en esta sociedad rural hasta la llegada de los Almorávides (1.086). Significa una ruptura brusca del equilibrio de las relaciones y poderes de los reinos de taifas existentes hasta entonces, donde el pueblo dependía del Señorío de Granada. Este hecho se ve reflejado en mayor medida por la situación que genera a partir del mes de septiembre de 1090, cuando "el destino de 'Abd Allâh' estaba escrito, las poblaciones del territorio granadino se sometieron al almorávide Yusf sin la menor resistencia, siendo aquel desterrado con su familia a Marruecos donde, instalado en Âgmât, recibió un trato de favor así como una pensión para subsistir".

Esta nueva situación evolucionará hacia en el último gran período de dominio musulmán de estas tierras, el Reino Nazarí de Granada, formalizado a partir de 1237 y consolidado posteriormente por el estancamiento del empuje castellano y la llegada de numerosos refugiados que tuvieron que abandonar sus antiguas posesiones tomadas por las tropas cristianas. Esta tierra se mantiene incluida dentro de la Cora de Elvira y dentro del distrito conocido de Iqlîm de salabeina (Salobreña), que se mantendrá hasta la llegada de los cristianos que lo dejan bajo el mando de la tahá de Salobreña. Este período, donde lo militar está presente en todas las facetas de la vida y las convulsiones y disputas internas están a la orden del día, se desenvuelve en un reino que va perdiendo su tradicional poderío e importancia político-militar ante el empuje cristiano.

La reducción del espacio disponible para la vida cotidiana conlleva un desplazamiento de las costumbres de los habitantes del último reducto nazarí, de manera que:

- Se traslada el escaso ganado, mayor y menor, existente durante el invierno desde las sierras y vegas de Granada hasta las más atemperadas del curso bajo del río Guadalfeo: Benaudalla, Lobras, Pataura, Motril, etc.
- Se potencia la explotación de olivos y almendros, a la vez que se generaliza el aprovechamiento de moreras y morales ante la pérdida de otras zonas de producción sedera. Se mantendrá, no obstante, la deficitaria situación del cultivo de cereales en la zona, de la que siempre ha sido importador, a pesar de poseer numerosa superficie de secano en estos dominios.

Si, como se mencionaba anteriormente nos encontramos con unas referencias claras y concretas allá por el siglo IX, donde se destaca la existencia efectiva de esta villa y sus gentes, realmente no comienza a considerarse su situación hasta la entrega de estas tierras que realizaron las autoridades del Reino Nazarí dentro de las capitulaciones Generales que hicieron de Granada. No debemos olvidar que, si bien existieron unas primeras capitulaciones en 1489, donde se entregaron los territorios costeros, desde Almería hasta Almuñécar, posteriormente se sublevarían en algunos puntos que no serían recuperados hasta la capitulación definitiva de Boabdil con la entrega de Granada. A pesar de ello existe un número importante de ellos que no abandona estas tierras, procurándose su supervivencia con el cultivo de sus tierras, desarrollo de sus trabajos habituales y, como forma de obtener otros ingresos, vender su fuerza de trabajo como jornaleros. Frente a este interés por los temas agrarios, existen escasos elementos que nos hagan pensar en una notable cabaña, tanto de ganado menor como mayor. En la mayoría de los casos la misma no existía, o era muy escasa. Con posterioridad se destacará la existencia de un "bacar", dehesa donde se encerraba y pastaba el ganado mayor.

Por último, cabe destacar el hecho de que los servicios que ofrece esta población se encuentran, casi en su totalidad, en manos del "señor" del lugar, que posteriormente cede a los moriscos a cambio de determinadas cantidades y, en ocasiones, algún nuevo poblador que con el paso de los años se va instalando, se hace cargo de alguna de ellas, como el controvertido tema de la taberna, donde se venden exclusivamente los vinos, un producto mal visto por los moriscos pero que se fomenta para dar salida a los excedentes de producción, ante el auge que ha tomado su elaboración por parte de los repobladores de otros lugares vecinos.

Junto a estos servicios, dedicados al abastecimiento local y el intercambio, en muchos casos, de los productos que necesitaban, aparece en estos paisajes rurales de pequeña entidad un elemento básico en el comercio del momento, el buhonero, que comunica los pueblos vecinos con su recorrido, en el que intercambia productos y objetos de la más variada especie.

Lo cierto es que no parece ser que por aquellos años un punto relevante de la geografía comarcal, nada más allá de la simple alquería musulmana a la que nos hemos referido, con no excesiva población y que se otorga como señorío en 1.494 a D. Juan Ulloa, hijo del alcalde por entonces de la cercana localidad de Almuñécar, D. Rodrigo Fernández de Ulloa; y primer señor cristiano de estas tierras a quien le fue entregado en dicho año por parte de los Reyes Católicos por su dedicación como secretario de la Reina y, sobre todo, como premio a sus servicios en la Guerra de Granada. Estas tierras entregadas cubren, además del término de Vélez de Benaudalla, la superficie de Guájar Fondóny La Bernardilla.

Aunque esta última ya quedará desligada de la merced concedida a esta familia dos años después, 1496, por la intervención del alcalde de Salobreña, que se apropia de ella. A pesar de las objeciones de Juan de Ulloa al considerar que los propietarios de la mayor parte de las posesiones de La Bernardilla eran de Vélez, modelo probatorio por aquel entonces para reclamar un territorio, esta tierra es disgregada de dicho señorío y entregada al alcalde de Salobreña, tras la mediación del licenciado Rodrigo Calderón, corregidor de Granada por orden de los Reyes, lo que supondría cierta fragmentación inicial de estos dominios. No debemos olvidar que casi al finalizar el siglo XV esta localidad se encuentra con una población real de 60 vecinos, que junto a los 4o aproximadamente de Guaxara La Baja y los 10 de Benaudilla (La Bernardilla), alcanzan un considerable censo poblacional que supera los 100 vecinos, una cifra superior que la mayoría de los pequeños núcleos poblacionales que la rodean, Gúájar Alta, Gúájar Faragúit, Molvízar, etc. salvo cuando hablamos de localidades como Almuñecar, donde reside el señor de Vélez de Benaudalla, no se observan diferencias significativas en su población. En primer lugar destacar un hecho histórico que marcaría la vida y evolución del pueblo a lo largo de los siglos: A la hora de iniciar la conquista del Reino de Granada, los Reyes Católicos se preocuparon de recoger de Roma la autorización por la que se les cedía las 2/3 partes de los diezmos (impuesto sobre los productos) que se pagaban con destinos a las Arcas Reales, dejando únicamente un tercio del mismo en manos de la Iglesia. Este hecho supuso la disposición de grandes superficies y territorios con los que premiar a sus más leales servidores, e incluso el pago en tierras y prebendas de muchas de las enormes deudas que para el esoro real supuso la Guerra de Granada. Ante esta situación pueden fácilmente conceder a D. Rodrigo de Ulloa y a su hijo D. Juan de Ulloa el señorío de Vélez de Benaudalla, al que se otorga la delegación del cobro de los referidos 2/3 de los diezmos locales para el mantenimiento de dicho señorío, además de un reducido número de tierras para su aprovechamiento. Ejemplos de esta situación son las tres significativas acciones que determinarán la futura vida de nuestra comunidad:
- La entrega en febrero de 1.494 del señorío de Vélez de Benaudalla y Las Guaxaras a D. Juan de Ulloa.Este era hijo D. Rodrigo Fernández de Ulloa, que ya había ido recibiendo diversas mercedes como premio a sus servicios como Contador Mayor a la reina Isabel. Este hecho hay que enmarcarlo dentro de la propia situación de D. Rodrigo que, asegurando su próxima muerte, irá delegando en su hijo D. Juan las gratificaciones concedidas a su persona. De hecho entre Enero y Febrero de 1.494 las diversas propiedades del Mayorazgo creado por el padre el 22 de Septiembre de 1.480, (y ampliado el 11 de abril de 1.485) pasan a éste, que es su hijo mayor, en detrimento de D. Fernando de Ulloa, su segundo hijo.


Gastronomía
La repostería de esta localidad, que tiene raíces árabes, goza de una bien ganada fama, en especial sus pestiños y roscos. También son muy conocidas las hortalizas y frutas que se cultivan en esta zona. Las cazuelas y el buen pescado no faltan en la mesa veleña.

Fiestas
Las Fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua, entre sus numerosos actos festivos se incluye una magnífica representación de Moros y Cristianos. Se inicia la gran batalla desde la plaza del Ayuntamiento y se va ascendiendo hacia el Torreón. Normalmente, tienen lugar dos batallas, una por la mañana en la que ganan los moros, y otra por la tarde con la victoria final de los cristianos.

Una de las batallas que se escenifican se realiza en la ladera del castillo del siglo XV. Además, las fiestas patronales continúan con actuaciones de cante y baile, verbenas populares y otros espectáculos.

Ubicación:
 

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